Pablo Alborán renace con “KM0”: un viaje al corazón, la esperanza y el poder de empezar de nuevo

Hay artistas que no solo cantan, sanan. Pablo Alborán es uno de ellos. Tuvimos el honor de recibir a Pablo Alborán, quien nos comparte una experiencia personal llena de amor y miedo.

El malagueño abre su alma como nunca antes, compartiendo una experiencia personal que le cambió la vida y le inspiró a crear su nuevo y profundamente humano álbum, KM0.

Conmovido por la enfermedad de un ser querido, Pablo descubrió el verdadero significado de donar, amar y agradecer. Ese proceso de vulnerabilidad y esperanza lo transformó por completo.

KM0 no es solo un álbum, es un abrazo musical. Catorce canciones (y cuatro bonus tracks) en las que Pablo asume la autoría, la producción y los arreglos, demostrando una madurez artística que se siente, se respira y se vive. Desde el folk íntimo hasta el sabor tropical o el merengue contagioso de “Si te quedas”, cada tema refleja un pedazo de su alma.

«KM0 es el disco mas especial que he escrito en mi carrera porque es muy personal per a la ve es una enseñanza que me ha dado la vida este año.»

Su tema insignia, “Mi Talón de Aquiles”, revela al Pablo más auténtico y vulnerable: un artista que no teme mostrarse frágil, que canta sobre sus heridas para ayudar a otros a cerrar las suyas.

Y por si fuera poco, KM0 viene acompañado de colaboraciones de lujo: el legendario Vicente Amigo aporta su magia en “Planta 7”, mientras que la icónica Ana Belén se une en “Inciso”, creando un diálogo musical entre generaciones, lleno de respeto y emoción.

Hoy, en el día del lanzamiento de KM0, Pablo Alborán no solo celebra un nuevo disco, sino también un nuevo comienzo. Desde Valencia, será uno de los grandes protagonistas de los Premios Los 40, donde ofrecerá una actuación muy especial y compite por los premios a “Mejor Artista” y “Mejor Video Musical” por “Vámonos de aquí”.

Con KM0, Pablo Alborán no solo vuelve a la música… vuelve a sí mismo.


Un disco que invita a mirar hacia adentro, sanar, bailar y recordar que siempre hay un punto para volver a empezar.

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